Recientemente, el dólar estadounidense ha estado bajo gran presión y ha entrado en la etapa inicial de un fuerte descenso. Por desgracia para la moneda estadounidense, las estadísticas pesimistas confirman la prolongada tendencia bajista. Por lo tanto, el tipo de cambio efectivo real (TCER) del dólar cayó un 4,3% en el período de mayo a agosto. Dada la importancia de este indicador económico, los analistas comienzan a hacer sonar la alarma. El TCER del dólar estadounidense es un indicador crítico que refleja el estado de la política monetaria, la inflación, el comercio y la competitividad general de la economía estadounidense. Además, una caída sin precedentes en la tasa de ahorro nacional neto, que cayó a territorio negativo en el segundo trimestre de 2020, seguramente expandirá el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos. Parece que el dólar estadounidense no tiene de dónde esperar apoyo. En realidad, los problemas se acumulan como una bola de nieve. El colapso de la economía estadounidense golpeada por el coronavirus, el creciente papel del euro como alternativa al dólar y la política agresiva de la Casa Blanca pesan sobre la moneda nacional. Evidentemente, el dólar estadounidense se encuentra atrapado por estos factores negativos. La Reserva Federal de los Estados Unidos no podrá cambiar la situación actual a corto plazo. Por el momento, el regulador se centra principalmente en respaldar el mercado de valores en lugar de abordar los problemas de inflación. Por lo tanto, la caída del dólar estadounidense podría haber comenzado.