La economía global nunca volverá a ser la misma. La pandemia de coronavirus ha cambiado la estructura económica general. El nuevo tiempo requiere nuevas reglas. Los economistas han llegado a un acuerdo en que la situación actual podría describirse como una verdadera revolución.
La situación de los bancos centrales y los instrumentos técnicos que vienen aplicando durante muchas décadas serán los primeros en sufrir cambios. El hecho es que, en los países democráticos, los reguladores son totalmente autónomos y extremadamente poderosos. Sin embargo, pueden perder su poder en las condiciones actuales. Además, los gobiernos tienen cada vez más influencia en la solución de problemas de política monetaria.
Por regla general, los principales bancos centrales tienen la oportunidad de fijar las tasas de interés clave, lanzar programas de estímulo y hacer intentos por estabilizar la inflación. Por el momento, deben tomar decisiones junto con las autoridades de los países. Los reguladores son más que otras instituciones interesadas en el apoyo económico. Por eso están dispuestos a tomar diversas medidas para potenciarlo.
Stephen King, asesor económico senior de HSBC Holdings, supone que los bancos centrales "tienen que aceptar en ese sentido que han perdido un poco de poder en el proceso político". En el futuro, este enfoque puede resultar en una recuperación más lenta en medio de la ausencia de programas de estímulo. Sin embargo, en circunstancias financieras tan desesperadas, es necesario amortiguar la demanda.