Empleados estadounidenses son víctimas de un calor anormal

Según una encuesta de expertos de Union of Concerned Scientists, la ola de calor que ha azotado Estados Unidos representa un riesgo para los ingresos de los empleados estadounidenses. Los analistas miden esos riesgos en $55 mil millones.

Los expertos de Union of Concerned Scientists advierten que millones de estadounidenses se enfrentan a un dilema sobre si cambiar su área de actividad o continuar con su empleo poniendo en juego su salud en medio de las tendencias del calentamiento global. En referencia a esta investigación, los efectos adversos de las olas de calor en la salud humana podrían agravarse cuatro veces para el año 2065. En términos económicos, esto podría mermar los ingresos generales de los trabajadores estadounidenses en $55 mil millones.

La encuesta señala que para el año 2065, 7,6 millones de trabajadores estadounidenses en los sectores de la construcción y la minería perderán un promedio de $1,900. La razón es el clima extremadamente caluroso, que afecta la capacidad humana para trabajar de manera eficiente durante las horas normales de trabajo.

La Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) informó que entre 1992 y 2017, 815 trabajadores murieron como resultado de sobrecalentamiento. La salud de casi 7,000 empleados estadounidenses se vio seriamente afectada. Para frenar los riesgos, la agencia gubernamental emitió pautas para los empleadores que los obligan a preocuparse por la salud de su personal. Mientras tanto, solo hay dos estados, California y Washington, donde los empleadores siguen los estándares oficiales para tomar medidas de precaución contra el sobrecalentamiento.

Los expertos dicen que un trabajador promedio en Texas corre el riesgo de recibir un pago insuficiente de $3,500 en 2050 debido al calor abrasador, pero la legislación local no estipula tales regulaciones. Las autoridades estatales no están dispuestas a imponer tales estándares. Como resultado, los trabajadores locales se encuentran atrapados, puesto que deben continuar con su trabajo a pesar de los 32-38 grados Celsius.

En la actualidad, cientos de estadounidenses han muerto o su salud se ha visto seriamente dañada como consecuencia del prolongado calor anormal de este verano. Por ejemplo, en Oregón, la temperatura se disparó al récord de 46,6 grados Celsius que dejó un rastro de 83 víctimas. Para prevenir tales accidentes, el Congreso tiene como objetivo asignar $100 millones a las autoridades locales.