Los futuros del crudo WTI retrocedieron hacia los 74 dólares por barril el miércoles, alejándose de un máximo de más de un año y registrando su primer descenso desde el estallido del conflicto directo, luego de que las garantías gubernamentales para proteger las principales rutas comerciales redujeran las preocupaciones inmediatas sobre la oferta. La crisis ha estrangulado de facto el tráfico comercial a través del Estrecho de Ormuz, después de que la IRGC prometiera “prender fuego” a cualquier buque que intentara cruzarlo.
En un intento por evitar un shock energético de mayor alcance, el presidente Trump ordenó a la DFC que proporcionara seguros de riesgo político a tasas competitivas, mientras que la secretaria del Tesoro, Bessent, presentó un próximo paquete de medidas destinado a estabilizar las condiciones en el Golfo. Sin embargo, pese a los compromisos de Estados Unidos de organizar escoltas navales, la mayoría de los grandes armadores siguen fondeados, manteniendo una prima de riesgo geopolítico considerable mientras los mercados esperan un sistema federal de reaseguro plenamente operativo.
Al mismo tiempo, el embajador iraní ante la ONU, Ali Bahreini, rechazó cualquier sugerencia de conversaciones indirectas con Washington, insistiendo en que “el único lenguaje que queda es la defensa” tras los ataques que mataron a altos dirigentes iraníes.