Los precios del crudo repuntaron más de un 8% y superaron los 80 dólares por barril, su nivel más alto desde julio de 2024, ya que la escalada de la guerra con Irán interrumpió el suministro mundial de combustibles. El tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz permanece en gran medida paralizado, e Irán afirmó haber alcanzado un petrolero con un misil. A la presión se suma la orden del gobierno chino a las principales refinerías nacionales de suspender las exportaciones de diésel y gasolina. Los esfuerzos por estabilizar el mercado —incluidas propuestas de seguros para buques y escoltas navales— no han logrado hasta ahora tranquilizar a los inversores, que se preparan cada vez más para un conflicto prolongado. Al mismo tiempo, los datos de la EIA mostraron que las reservas de crudo de Estados Unidos aumentaron en 3,5 millones de barriles hasta 439,3 millones, muy por encima de lo previsto y proporcionando un colchón frente a posibles shocks de oferta.