El jueves, el dólar australiano se mantuvo estable, rondando los $0.668 y negociándose cerca de su punto más bajo en dos semanas. Esta estabilidad ocurrió mientras las tensiones geopolíticas atenuaban el sentimiento global de riesgo, a pesar de que los inversores evaluaban un panorama político doméstico de tendencia agresiva. El dólar australiano, a menudo considerado un indicador del apetito de riesgo global, tuvo dificultades debido a una serie de desarrollos geopolíticos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suavizó su postura sobre atacar a Irán en medio de su represión del descontento civil, y Estados Unidos retiró parte de su personal en Medio Oriente tras la advertencia de Irán sobre represalias contra sitios estadounidenses si era atacado.
En noticias nacionales, las expectativas de inflación del consumidor australiano se mantuvieron estables en 4.6% en enero, reflejando preocupaciones continuas de los consumidores sobre las presiones de precios, mostrando poco cambio desde diciembre. Actualmente, los mercados han valorado una probabilidad del 27% de un aumento de tasas por parte del Banco de Reserva en febrero, lo que aumenta al 76% para mayo. Ahora, el enfoque se desplaza al próximo lanzamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del cuarto trimestre a finales de este mes, junto con el informe de empleo de diciembre de la próxima semana, los cuales se anticipa que proporcionarán más información.