El rendimiento del bono gubernamental chino a 10 años cayó aún más por debajo del 1,8% el martes, acercándose a un mínimo de tres semanas, ya que los inversionistas siguieron desplazándose hacia activos refugio en medio de una creciente preocupación por una posible escalada del conflicto en Oriente Medio. Un alto funcionario de Estados Unidos indicó que Washington podría intensificar drásticamente los ataques contra Irán en un plazo de 24 horas, con posibles objetivos que incluirían instalaciones de producción de misiles, drones y activos navales.
Al mismo tiempo, Irán advirtió que los buques que intenten pasar por el Estrecho de Ormuz —un punto de estrangulamiento crítico para alrededor de una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo— podrían ser atacados. Tales amenazas corren el riesgo de interrumpir el tráfico de petroleros y amplificar las preocupaciones sobre el suministro global de crudo.
Como mayor importador de petróleo del mundo, China es particularmente vulnerable a un aumento de los precios de la energía, lo que podría frenar el crecimiento económico y añadir presión alcista sobre la inflación interna. En este contexto, la atención se centra ahora en las “Dos Sesiones” anuales de Beijing, programadas del 4 al 11 de marzo, en las que se espera que los responsables de política económica fijen objetivos macroeconómicos clave, definan prioridades de política y presenten el 15.º Plan Quinquenal para el período 2026–2030.