La economía china experimentó una tasa de crecimiento del 5% en 2025, manteniendo el mismo ritmo que el año anterior y alineándose con las proyecciones del gobierno. Este crecimiento fue impulsado por actividades de exportación robustas, ya que las empresas expandieron sus envíos a los mercados europeos y latinoamericanos para contrarrestar el débil consumo interno y los aranceles impuestos por los Estados Unidos. El comercio total de bienes alcanzó los RMB 45,47 trillones (aproximadamente US$6,36 trillones), con un aumento del 6,1% en las exportaciones y del 0,5% en las importaciones. Las empresas privadas jugaron un papel significativo, contribuyendo con el 57,3% de este comercio.
La economía mostró un crecimiento variado en diferentes sectores: el sector primario creció un 3,9%, el sector secundario un 4,5%, y el sector terciario o de servicios lideró el crecimiento con un 5,4%, con contribuciones notables de la industria de TI y software (un aumento del 11,1%) y de arrendamiento y servicios empresariales (un aumento del 10,3%). El sector industrial de valor añadido presenció un incremento del 5,9%, impulsado por la producción de equipos (un aumento del 9,2%) y la fabricación de alta tecnología (un aumento del 9,4%). Las ventas al por menor aumentaron un 3,7%, con las ventas en línea viendo un aumento del 8,6%, mientras que la inversión en activos fijos disminuyó un 3,8% debido a preocupaciones de sobrecapacidad y un consumo cauteloso por parte de los consumidores. Los analistas anticipan una tasa de crecimiento de aproximadamente el 5% para 2026, aunque el potencial para un mayor crecimiento puede estar restringido por la débil demanda interna.