El rendimiento del bono gubernamental australiano a 10 años se mantuvo en torno al 5%, moviéndose lateralmente cerca de máximos de varias décadas mientras los inversores seguían de cerca los acontecimientos en el conflicto de Oriente Medio. El presidente de Estados Unidos, Trump, lanzó un ultimátum a Irán para que reabriera el estrecho de Ormuz, advirtiendo de ataques contra puentes e infraestructuras eléctricas si Teherán no cumplía. Irán rechazó tanto la exigencia como una propuesta de alto el fuego mediado, manteniendo elevado el riesgo geopolítico.
En el frente interno, el impulso se ha debilitado. El índice de gestores de compras (PMI) de servicios registró su mayor caída desde noviembre de 2023, y el índice compuesto entró en contracción en marzo por primera vez en unos 18 meses. Aun así, los datos anteriores apuntaban a una solidez subyacente: el consumo de los hogares aumentó en febrero y las ofertas de empleo crecieron un 2,7% en los tres meses hasta febrero, lo que indica que el mercado laboral sigue siendo ajustado. Dado que el gasto de los hogares —que representa más de la mitad del PIB— sigue siendo un factor central en las decisiones de política del Reserve Bank, los mercados asignan ahora aproximadamente una probabilidad de dos tercios a una subida de tipos en mayo.