Los futuros de la gasolina han superado los 2,70 dólares por galón, su nivel más alto desde abril de 2024, ya que el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y la exigencia intransigente del presidente Trump de la rendición incondicional de Irán indican que es poco probable que una desescalada a corto plazo alivie las presiones sobre la oferta mundial. El repunte semanal de casi el 20% es el más fuerte desde 2022 y está impulsado por el temor a posibles paros de producción entre los exportadores del Golfo Pérsico y a interrupciones en las rutas marítimas críticas a través del Estrecho de Ormuz. Sumándose a la escasez física, los datos de la EIA muestran una tercera caída semanal consecutiva de 1,7 millones de barriles en las existencias de gasolina de Estados Unidos, mientras que China ha ordenado a las principales refinerías que prioricen el suministro interno. Aunque la administración estadounidense ha emitido exenciones que permiten a India seguir comprando crudo ruso para ayudar a compensar los déficits, la atención del mercado sigue centrada en la posibilidad de un cierre de los principales corredores marítimos de transporte.