El oro se mantuvo estable cerca de los 4.700 dólares por onza el jueves, tras fuertes vaivenes en la sesión anterior, mientras los inversores sopesaban un frágil alto el fuego en Oriente Medio frente a choques esporádicos y la continua incertidumbre sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz. Medios iraníes informaron de que el tráfico de petroleros a través del estrecho había sido suspendido tras ataques israelíes sobre Líbano, mientras que un alto funcionario iraní señaló que ya se habían violado tres disposiciones de la propuesta de alto el fuego.
Al mismo tiempo, la vicepresidenta de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que había indicios de que el estrecho podría reabrirse pronto, mientras encabezaba una delegación estadounidense a Islamabad para mantener conversaciones directas con Irán. Los precios del petróleo registraron un modesto repunte, y tanto el dólar estadounidense como los rendimientos del Tesoro subieron ligeramente, continuando ejerciendo presión bajista sobre el oro.
El miércoles, el lingote llegó a subir hasta un 3,3% tras el anuncio del alto el fuego, pero posteriormente cedió casi todas esas ganancias, ya que los inversores aseguraron beneficios en medio de un amplio repunte de apetito por el riesgo en las bolsas mundiales.