El rendimiento del bono gubernamental chino a 10 años se estabilizó cerca del 1,81%, manteniendo su reciente caída y permaneciendo muy por debajo del máximo de dos meses alcanzado el 9 de marzo, mientras los mercados siguen de cerca la evolución del conflicto en Oriente Medio. En un acontecimiento clave, el presidente de Estados Unidos, Trump, anunció un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con Irán, tras amenazas previas de acción militar en la región. Como parte del acuerdo, Irán aceptó reabrir temporalmente el Estrecho de Ormuz, una arteria vital para los envíos mundiales de petróleo.
Sin embargo, el sentimiento de riesgo se tornó cauto ante los informes de que el marco de 10 puntos carece de compromisos firmes por parte de ambos actores, lo que deja el acuerdo frágil e incompleto. En este contexto, China sigue relativamente mejor posicionada que muchos de sus pares asiáticos, respaldada por importantes reservas estratégicas de petróleo y cadenas de suministro de energía relativamente estables. Ahora los inversores centran su atención en los datos de inflación que se publicarán a finales de esta semana, en busca de más indicios sobre la salud de la economía china y las implicaciones para la política monetaria futura.