Los futuros de la renta variable estadounidense ampliaron sus caídas hasta marcar un nuevo mínimo en lo que va de año este lunes, mientras la escalada del conflicto que involucra a Irán intensificaba el shock energético y amenazaba con pesar aún más sobre la economía global si se prolonga. Los futuros vinculados a los tres principales índices bursátiles de Estados Unidos caían más de un 1%.
Arabia Saudita anunció un recorte en la producción de petróleo, sumándose a Kuwait, Baréin y Emiratos Árabes Unidos, después de que el cierre del Estrecho de Ormuz detuviera las exportaciones marítimas y llevara la capacidad de almacenamiento más allá de sus límites. Como consecuencia, los referentes de precios de petróleo y gas natural prolongaron sus alzas, lo que impulsó al alza los rendimientos del Tesoro estadounidense y reforzó las expectativas de que la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés en niveles elevados por más tiempo.
Las acciones tecnológicas sensibles a los tipos de interés y al crédito cotizaban con fuertes descensos en las operaciones previas a la apertura, con Amazon, Alphabet y Microsoft perdiendo en torno a un 1,5%. Jefferies también retrocedía un 3% tras una rebaja de recomendación por parte de Morgan Stanley, que citó la exposición del banco a posibles impagos en First Brands y MFS y subrayó el creciente pesimismo en torno al sector de crédito privado. En contraste, las productoras de energía prolongaron sus recientes avances.