El dólar neozelandés subió ligeramente hasta 0,589 US$, pero se mantuvo cerca de su mínimo de seis semanas, mientras el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio mantenía a los inversores en vilo. Las hostilidades persistentes en la región han provocado un aumento del número de víctimas, graves daños materiales y un fuerte encarecimiento de los precios de la energía. El kiwi se ha visto sometido a una presión especial debido a la fuerte dependencia de Nueva Zelanda del petróleo importado, lo que deja a la moneda vulnerable al incremento de los costos del combustible.
En el frente de la política monetaria, el Reserve Bank of New Zealand mantuvo sin cambios su tasa de referencia el mes pasado y recalcó la necesidad de conservar una postura acomodaticia. La gobernadora Anna Breman señaló que la economía aún tiene margen para recuperarse este año sin avivar una inflación excesiva, lo que sugiere una urgencia limitada para una subida de tasas a corto plazo. La fijación de precios en el mercado ahora refleja solo una probabilidad modesta de un primer aumento de las tasas de interés para diciembre.