El miércoles, el Ibovespa subió un 1.5%, cerrando en 184,691 mientras los inversores evaluaban las decisiones de tasa de interés estables tanto del Banco Central de Brasil como de la Reserva Federal de los Estados Unidos. La caída en los rendimientos de los bonos del gobierno local dio un impulso a las acciones financieras, con Banco do Brasil subiendo un 2.9%, Santander un 1.9%, Itaúsa avanzando un 1.3% y Bradesco ganando un 1.1%. La escalada fue además respaldada por los precios del oro y el petróleo, lo que ayudó a Vale a subir un 2.4% luego de informar que produjo 336.1 millones de toneladas de mineral de hierro en el cuarto trimestre de 2025. Además, Petrobras experimentó un aumento del 2.9%, mientras que servicios públicos como Centrais Eletricas Brasileiras subieron un 3%. Sin embargo, no todos los sectores participaron en el repunte—Embraer cayó un 3.50% a pesar de una sólida cartera de pedidos, mientras que Ambev y Rede D'Or registraron aumentos modestos. El entorno de rendimientos más bajos combinado con decisiones de política estables favoreció a las acciones cíclicas, impulsadas por las materias primas y sensibles a las tasas, contribuyendo a la tendencia alcista continua del índice.