El rendimiento del bono del gobierno de Brasil a 10 años se ha estabilizado en torno al 13.45%, deteniendo su descenso previo hasta mínimos de siete semanas. Esta estabilización se atribuye a una fuerte demanda, una reducción en las presiones de financiación a corto plazo y la influencia de una tasa política altamente restrictiva. La decisión del Banco Central de Brasil (Copom) de mantener la tasa Selic en 15% mientras enfatiza un enfoque cauteloso y dependiente de los datos para cualquier flexibilización futura ha anclado un diferencial de rendimiento real significativo, alentando así la inversión extranjera en activos brasileños centrados en el carry y la duración. Esta situación se ve aún más respaldada por un panorama de inflación más moderado, que ha reducido las expectativas de tasas de interés futuras y comprimido las primas de plazo. Sin embargo, las primas de riesgo siguen siendo elevadas debido a las continuas incertidumbres políticas y fiscales, que continúan ensombreciendo el panorama fiscal a mediano plazo y limitando mayores reducciones en los rendimientos a largo plazo.