El real brasileño cayó más allá de 5.26 frente al dólar estadounidense, retrocediendo desde sus niveles máximos desde mayo de 2024. Este movimiento fue influenciado por el fortalecimiento del dólar estadounidense y la dinámica cambiante de las tasas de interés globales, lo que disminuyó el atractivo de las monedas con alto carry como el real. A nivel mundial, el resurgimiento del dólar siguió a una caída en enero y fue reforzado por los sólidos datos económicos de EE. UU. y la nominación de Kevin Warsh como el próximo presidente de la Reserva Federal. Estos desarrollos incrementaron las expectativas de una liquidez más restringida y un balance más disciplinado, aumentando los rendimientos en EE. UU. y elevando el costo de oportunidad de mantener el real brasileño. A nivel nacional, mientras que el Banco Central de Brasil (Copom) ha mantenido la tasa Selic en un ajustado 15%, los funcionarios han enfatizado que cualquier futura reducción de tasas dependerá de la continuada desinflación y la prudencia fiscal. Esta postura modera las expectativas de futuras ganancias con la ya atractiva ventaja de rendimiento real de Brasil, brindando un apoyo mínimo nuevo para la moneda.