El jueves, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años disminuyó en 4 puntos básicos, situándose en 4.24%, marcando su punto más bajo en aproximadamente una semana. Esta caída fue impulsada por renovadas preocupaciones sobre la salud del mercado laboral, lo que afectó el sentimiento de los inversores. Las inquietudes sobre el mercado laboral fueron alimentadas por el informe de Challenger, que reveló que las empresas estadounidenses anunciaron 108.4 mil recortes de empleo el mes pasado, el total más alto en enero desde 2009. Además, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo aumentaron a 231 mil, superando las 212 mil anticipadas y marcando el nivel más alto en dos meses. Añadiendo a esta atmósfera de cautela, el informe de ADP indicó que el crecimiento del empleo en el sector privado estuvo significativamente por detrás de las expectativas. Esta secuencia de datos laborales más débiles ha reforzado las predicciones de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, con los mercados continuando anticipando una reducción inicial en junio y una segunda posible en septiembre. Paralelamente, el Tesoro de los EE. UU. ha mantenido su guía de emisión para los próximos trimestres, prefiriendo asignar una porción más grande de los préstamos a pagarés a corto plazo en lugar de bonos a largo plazo, en un esfuerzo por gestionar los costos de endeudamiento en el contexto de las altas tasas de interés.