El real brasileño se fortaleció hacia 5,25 por dólar estadounidense, ya que una fuerte corrección a la baja en las primas de riesgo globales y la moderación de las expectativas de inflación ayudaron a la moneda a repuntar desde un mínimo de seis semanas. Aunque la inflación anual del IPCA se desaceleró al 3,81% en febrero —su nivel más bajo desde abril de 2024—, el mercado sigue siendo muy sensible al relativamente sólido avance mensual del 0,7% en los precios al consumidor.
Los inversores han adoptado una postura más optimista tras los informes que señalan que las operaciones militares en el Golfo Pérsico podrían estar llegando a su fin, lo que provocó una caída en los precios de referencia del crudo y alivió las preocupaciones sobre la inflación importada de la energía. Esta desescalada geopolítica se produce justo antes de la reunión de política monetaria del 18 de marzo, en la que se espera ampliamente que el Banco Central de Brasil inicie su ciclo de relajación.
Si bien los operadores inicialmente favorecían un recorte de tipos de 50 puntos básicos, el consenso se ha desplazado hacia una reducción más cautelosa de 25 puntos básicos en la tasa Selic, hasta el 15%, con el fin de preservar la atractiva prima de rendimiento del real.