El rendimiento de los bonos del gobierno australiano a 10 años aumentó a aproximadamente 4.73%, ya que los indicadores de presión inflacionaria han intensificado las expectativas de una política monetaria más estricta por parte del Reserve Bank of Australia (RBA). Según el Melbourne Institute, el índice mensual de inflación del país se disparó un 1% en diciembre —marcando la aceleración más rápida en dos años—, aumentando significativamente desde el índice de 0.3% de los dos meses anteriores. Este desarrollo se produce después de que las cifras de inflación de noviembre se mantuvieran por encima del rango objetivo del RBA, con el Vicegobernador Andrew Hauser subrayando que los niveles de inflación todavía son excesivamente altos. Además, el consumo de los hogares mantuvo su fortaleza en noviembre, indicando una sólida demanda de fin de año y subrayando aún más la resiliencia de la economía. Sin embargo, las preocupaciones continuas sobre el gasto siguen complicando los esfuerzos del RBA para controlar la inflación. Actualmente, las proyecciones del mercado sugieren una probabilidad aproximada del 25% de un aumento en la tasa de interés en febrero, aumentando a alrededor del 70% para mayo. Los inversores están ahora esperando con atención el informe del mercado laboral, que se publicará esta semana, para obtener perspectivas más claras sobre las próximas acciones del banco central.