El dólar neozelandés cayó a 0,591 dólares el martes, borrando su breve repunte de la sesión anterior, mientras persistía la aversión al riesgo y los inversores reevaluaban los riesgos inflacionarios. Aunque los comentarios recientes del presidente Trump han aumentado las esperanzas de que el conflicto en Oriente Medio pueda resolverse antes de lo previsto, los participantes del mercado siguen actuando con cautela y están reduciendo posiciones en activos sensibles al riesgo, incluida la divisa neozelandesa.
Al mismo tiempo, la fuerte subida de los precios del petróleo ha intensificado las preocupaciones sobre la inflación. Los analistas ahora esperan que la inflación en Nueva Zelanda se mantenga más elevada de lo que anticipa el banco central, ya que los mayores costes de los combustibles vinculados al conflicto con Irán añaden presión alcista sobre los precios. Esto ha reforzado las expectativas de un endurecimiento monetario, con los mercados descontando por completo una subida de tipos en septiembre y asignando una probabilidad de más del 70% a un segundo incremento en diciembre. Esto supone un cambio notable con respecto al mes pasado, cuando el RBNZ señaló que la tasa oficial de efectivo probablemente se mantendría en torno al 2,25% durante el resto del año.