El Banco Central Europeo señaló que, antes del reciente repunte de los precios de la energía vinculado al conflicto en Oriente Medio, los responsables de la política monetaria esperaban que la inflación descendiera aún más por debajo de su objetivo del 2%. Las actas de la reunión del 4 y 5 de febrero muestran que los funcionarios se sentían cómodos dejando los tipos de interés sin cambios y consideraban que las perspectivas generales eran estables, respaldadas en parte por la fortaleza del euro frente al dólar. En ese momento, se preveía que la inflación cayera por debajo del objetivo en el corto plazo, aunque los responsables advirtieron de que los precios de la energía, muy volátiles, podían cambiar rápidamente ese escenario.
Ese riesgo se ha vuelto ahora más acusado después de que los precios del petróleo hayan aumentado más de un 20% esta semana, un movimiento que podría impulsar la inflación al alza en el corto plazo, dada la fuerte dependencia de Europa de la energía importada. Los mercados financieros asignan ahora una pequeña probabilidad a una subida de tipos de interés de aquí a diciembre. Por el momento, el BCE mantiene que su actual postura de política monetaria sigue siendo adecuada, pero ha reiterado su disposición a actuar si los riesgos para la inflación se intensifican.