El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años repuntó en la última subasta, alcanzando un 4,871%, frente al 4,750% registrado en la colocación previa. Los datos, actualizados al 12 de marzo de 2026, reflejan un encarecimiento del coste de financiación a muy largo plazo para el Gobierno de Estados Unidos.
Este aumento en la tasa de corte de la subasta sugiere una mayor exigencia de rentabilidad por parte de los inversores para mantener deuda a 30 años, en un contexto en el que las expectativas sobre tipos de interés y la inflación futura siguen condicionando el comportamiento del mercado de bonos del Tesoro. La comparación con la subasta anterior pone de relieve una presión al alza en los rendimientos, con potencial impacto en la estructura de tipos y en la valoración de activos financieros ligados a la referencia de largo plazo estadounidense.