El won surcoreano se debilitó hasta alrededor de 1.514 por dólar, interrumpiendo su avance reciente, a medida que la demanda por el dólar estadounidense se fortalecía en un contexto de posiciones cautelosas antes de la decisión de política monetaria de la Reserva Federal. Los participantes del mercado se concentraron en las posibles señales del FOMC bajo la presidencia de Kevin Warsh sobre la trayectoria futura de la política, y la incertidumbre persistente mantuvo a los mercados de divisas a la defensiva. Un sentimiento de mayor aversión al riesgo —impulsado por la debilidad de las acciones tecnológicas globales y las caídas en los títulos estadounidenses vinculados a la IA— favoreció los flujos hacia activos refugio como el dólar y presionó a las divisas asiáticas. El won también se vio afectado por el continuo reequilibrio de carteras y un menor apetito regional por el riesgo. Aun así, las expectativas de que el Banco de Corea mantenga una postura de política relativamente restrictiva ayudaron a contener el ritmo de las pérdidas, mientras que la continua supervisión de la volatilidad cambiaria por parte de las autoridades proporcionó un apoyo adicional.