La plata retrocedió hacia los 93,50 dólares el lunes, borrando parte de su avance previo, ya que el impulso inicial como activo refugio se topó con los vientos en contra de un fortalecimiento del dólar estadounidense. El metal había llegado a subir casi un 3% hasta los 96,40 dólares tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel en los que murió el líder supremo de Irán, pero el repunte se desvaneció a medida que los inversores reevaluaban el riesgo de una desaceleración industrial global más amplia.
Con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado, alrededor del 20% del suministro energético mundial está en riesgo, un shock que podría lastrar la actividad industrial y, a su vez, reducir la demanda de plata en aplicaciones electrónicas y solares. Aunque el oro sigue cotizando cerca de máximos históricos, la plata se ve presionada por un amplio movimiento de “reducción de riesgo”, en el que los operadores liquidan posiciones ganadoras para cubrir pérdidas en unos mercados de renta variable en fuerte caída.
Los datos recientes de Estados Unidos que apuntan a un aumento de los costes de producción han llevado a los inversores a recortar sus expectativas de recortes de tipos de interés, lo que da un apoyo adicional al dólar y añade otra carga para la plata. Aunque la tendencia a más largo plazo para la plata sigue siendo constructiva, su panorama a corto plazo es incierto, atrapado entre su atractivo como activo refugio y su vulnerabilidad ante una desaceleración de la economía global.