La rupia indonesia se debilitó por segunda sesión consecutiva el viernes, retrocediendo hasta alrededor de 16.940 IDR por dólar estadounidense, presionada por la fortaleza del dólar ante una demanda de activos refugio que se mantuvo elevada en medio del aumento de las tensiones en Oriente Medio. En términos semanales, la rupia se encamina a perder cerca de un 0,9%, lastrada por la decisión de Fitch Ratings de revisar la perspectiva de Indonesia a negativa desde estable, citando un aumento de la incertidumbre en las políticas y una credibilidad menguante.
Los datos recientes reforzaron el tono de cautela. Las reservas internacionales de Indonesia en febrero cayeron a su nivel más bajo en tres meses, lo que pone de manifiesto la presión sobre los márgenes de maniobra externos del país. La inflación se aceleró hasta el 4,76% interanual, su nivel más alto en casi tres años y por encima del objetivo de Bank Indonesia del 1,5%–3,5%, en gran medida debido a efectos de base.
Aun así, el gobernador Perry Warjiyo señaló que se espera que la inflación se mantenga contenida en 2026–2027, lo que sugiere margen para nuevos estímulos monetarios tras un recorte acumulado de 150 puntos básicos en las tasas de interés desde septiembre de 2024. La presión bajista sobre la rupia se vio parcialmente contenida por el firme compromiso del banco central con la estabilidad del tipo de cambio, incluida la promesa de intervenir de manera decidida tanto en el mercado spot como en los mercados de divisas a plazo.