El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió hasta alrededor del 4,28% el jueves, acercándose a su nivel más alto desde agosto en medio de unas perspectivas cada vez más restrictivas por parte de la Reserva Federal. Como se esperaba, el banco central mantuvo sin cambios la tasa de fondos federales, citando la incertidumbre sobre el impacto económico de la guerra que involucra a Irán, al tiempo que enfatizó los persistentes riesgos inflacionarios. La Fed señaló que no recortará las tasas hasta que la inflación muestre señales más claras de moderación, aunque aún prevé un recorte de tasas este año y otro en 2027, en línea con sus proyecciones de diciembre. Los datos publicados el miércoles mostraron que los precios a la producción en Estados Unidos subieron más de lo esperado en febrero. Los inversores esperan ahora las últimas solicitudes semanales de subsidio por desempleo para obtener información adicional sobre las condiciones del mercado laboral. Mientras tanto, los precios del petróleo ampliaron sus ganancias tras los ataques a infraestructuras energéticas en Oriente Medio, mientras continúa el conflicto con Irán. En respuesta, el presidente Donald Trump suspendió temporalmente la Jones Act para ayudar a reducir el costo de transportar petróleo, gas y otras materias primas dentro de Estados Unidos.