El Ibovespa se desplomó un 2,3% hasta los 176.219 puntos el viernes, encadenando su cuarta caída semanal consecutiva en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio. El movimiento señala un cambio estructural hacia la incorporación de choques geopolíticos globales en los precios, mientras el real se debilitaba y las tasas de interés de largo plazo subían de forma generalizada.
Aunque el BCB ya había aplicado un recorte de tipos de 25 puntos básicos, menor de lo esperado, el panorama para nuevos estímulos monetarios se ha deteriorado, ya que el encarecimiento de la energía impulsado por la guerra aleja aún más las proyecciones de inflación de la meta del 3%.
Los principales bancos se vieron fuertemente afectados: Santander e Itaú Unibanco cedieron alrededor de un 2% cada uno, mientras que B3 SA – Brasil, Bolsa, Balcão cayó más de un 4%. Incluso los pesos pesados de materias primas, Vale y Petrobras, no escaparon al marcado sesgo de aversión al riesgo, retrocediendo un 2,1% y un 2,6%, respectivamente, mientras los inversores evaluaban la posibilidad de interrupciones prolongadas en los flujos del comercio global.