El oro cayó por debajo de los 4.500 dólares por onza el jueves, recortando las ganancias de la sesión anterior, mientras las señales contradictorias de Washington y Teherán sobre unas posibles conversaciones de paz mantenían a los mercados financieros en vilo. Funcionarios estadounidenses insisten en que se están llevando a cabo negociaciones, y la administración Trump habría enviado a Irán, a través de Pakistán, una propuesta de 15 puntos destinada a resolver el conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz. Teherán, sin embargo, ha declarado que no tiene intención de entablar conversaciones con Estados Unidos y que rechazará cualquier oferta de alto el fuego por parte de Washington, insistiendo en cambio en sus propios términos, entre ellos el control soberano sobre esta vía marítima estratégica. Al mismo tiempo, Washington ha ordenado el despliegue de miles de tropas adicionales en Oriente Medio, lo que intensifica los temores a una posible invasión terrestre. El oro ha estado sometido a una fuerte presión vendedora este mes, ya que el repunte de los precios de la energía —impulsado por las interrupciones de suministro vinculadas a la guerra en Irán— ha avivado las preocupaciones por la inflación y ha llevado a una postura más agresiva por parte de los principales bancos centrales.