La inflación subyacente de Japón se desacelera más de lo previsto

El índice de precios al consumidor (IPC) subyacente de Japón —que excluye alimentos frescos pero incluye energía— aumentó un 1,6% interanual en febrero de 2026, encadenando el tercer mes consecutivo de desaceleración y quedando por debajo de las expectativas del mercado, que apuntaban a un 1,7%. El gobierno ha introducido medidas para aliviar el costo de vida y estabilizar los precios de los alimentos, aunque el aumento de los costos energéticos derivado del conflicto en Irán representa un riesgo alcista para la inflación en marzo.

Pese a estas presiones, la inflación se mantiene cómodamente por debajo del objetivo del 2% del Bank of Japan, lo que ofrece pocos argumentos para un cambio inminente en la política monetaria. En su reunión de la semana pasada, el BOJ mantuvo sin cambios la tasa de referencia en el 0,75%, en línea con las previsiones, pero adoptó un tono más restrictivo, señalando la necesidad de protegerse frente a presiones inflacionarias derivadas del incremento de los precios del petróleo. El gobernador Kazuo Ueda también señaló que una subida de tasas sigue sobre la mesa si la desaceleración económica relacionada con Irán resulta ser solo temporal.