El NZX 50 cayó 98 puntos, o un 0,7%, para cerrar en 13.519 el viernes, borrando las ganancias de la sesión previa, mientras la mayoría de los sectores retrocedieron, encabezados por el financiero, el de salud y el de minerales no energéticos. El apetito por el riesgo se debilitó en medio de la creciente preocupación de que el conflicto de Estados Unidos e Israel con Irán pueda prolongarse, al entrar ahora en su séptimo día.
En el conjunto de la semana, el índice perdió un 1,5%, su primer descenso semanal en tres semanas. El retroceso se produjo tras el establecimiento por parte de China de un objetivo de crecimiento del PIB para 2026 ligeramente más bajo, del 4,5%–5%, y ante la incertidumbre sobre la combinación de políticas para apuntalar el consumo interno en el mayor socio comercial de Nueva Zelanda. Aunque el borrador del plan quinquenal de Beijing señala la intención de reequilibrar la economía, no llega a fijar un objetivo claro para la proporción del consumo en el PIB.
La cautela también aumentó de cara a la publicación de datos clave de la China continental la próxima semana, incluidos las cifras de inflación de febrero y los datos comerciales combinados de enero–febrero. En Nueva Zelanda, los inversores están a la espera de las ventas manufactureras del cuarto trimestre, el PMI de febrero y las cifras de llegadas de visitantes de enero.
Entre los descensos más destacados se encontraron Scott Technology (-3,9%), Delegat Group (-2,5%), PGG Wrightson (-2,3%) y Sanford Ltd. (-1,9%).