El dólar australiano se mantuvo cerca de 0,706 USD, operando en un rango estrecho próximo a máximos de tres años, mientras los inversores evaluaban las implicaciones económicas del conflicto en curso en Oriente Medio. Las perspectivas de posibles conversaciones entre Estados Unidos e Irán aumentaron las esperanzas de una reducción de las tensiones y de la reanudación de los envíos de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, aunque el panorama seguía siendo incierto. Un informe publicado el miércoles sugería que el Ministerio de Inteligencia de Irán estaba abierto a entablar conversaciones con Washington destinadas a poner fin al conflicto; sin embargo, posteriormente una fuente del ministerio lo negó.
En el plano interno, el gasto de los hogares australianos aumentó levemente en enero tras retroceder en diciembre, lo que señala una pérdida de impulso del consumo que podría aliviar la presión sobre el Reserve Bank of Australia. Al mismo tiempo, la economía cobró impulso en el cuarto trimestre de diciembre, alimentando la inflación pero también generando avances en productividad y una moderación de los costos laborales. En este contexto, los mercados están asignando solo una baja probabilidad a una subida de tipos en marzo, mientras que un movimiento al alza en mayo sigue descontándose por completo.