Los precios del petróleo cayeron el viernes, pero aun así cerraron la semana al alza, ya que las tensiones persistentes entre Estados Unidos e Irán siguieron alimentando la preocupación por el suministro energético mundial. El crudo se ubicó cerca de 71 dólares por barril, lo que supone una ganancia semanal de alrededor del 4%.
El sentimiento del mercado se vio respaldado por informes que señalan que Washington y Teherán tienen la intención de continuar las conversaciones técnicas y de paz, a pesar de los nuevos intercambios militares y la incertidumbre en torno a un posible alto el fuego. Aun así, el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz —un corredor esencial para aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas— sigue fuertemente alterado, lo que mantiene una prima de riesgo en los precios del crudo.
Si bien el mercado en general espera que el conflicto se mantenga contenido, la reducción del tráfico de buques tanque y la posibilidad de interrupciones en el suministro continúan sosteniendo los precios. Al mismo tiempo, la International Energy Agency advirtió que unas tensiones prolongadas podrían retrasar la reconstrucción de los inventarios mundiales de petróleo y descarrilar el reequilibrio esperado del mercado petrolero.