Los futuros de la soja subieron por encima de 11,90 dólares la onza, extendiendo su repunte hasta un máximo de siete semanas, impulsados por la renovada demanda china de suministros estadounidenses y por la firmeza de los precios del crudo. Una nueva ronda de ataques de Estados Unidos contra Irán, llevados a cabo tras los recientes ataques a buques que transitan por el Estrecho de Ormuz, intensificó las preocupaciones sobre nuevas interrupciones en los flujos de energía y llevó los mercados petroleros a niveles más altos. Los precios de la soja suelen moverse en tándem con el crudo porque la soja es una materia prima clave para la producción de biocombustibles.
Al mismo tiempo, los importadores chinos han incrementado sus compras de soja estadounidense. La empresa estatal Cofco habría reservado al menos seis cargamentos para embarque entre septiembre y octubre, además de las aproximadamente 200.000 toneladas métricas que los compradores chinos ya habían adquirido. Este renovado interés comprador se produce tras la cumbre de mayo entre los presidentes Trump y Xi Jinping, que ayudó a despejar el camino para una expansión del comercio agrícola.
Los participantes del mercado esperan ahora el informe USDA WASDE del viernes, en el que se prevé que las existencias finales de soja para 2026/27 se acerquen a los 340 millones de bushels, después de que el organismo elevara sus estimaciones de superficie sembrada.