El peso mexicano se mantuvo en general estable alrededor de 17.5 por USD en julio, ya que la debilidad generalizada del dólar estadounidense fue compensada por la incertidumbre en torno a la próxima revisión del USMCA. El billete verde se vio presionado después de que los datos de nóminas no agrícolas de Estados Unidos para junio resultaran más débiles de lo esperado, lo que redujo las expectativas de nuevas subidas de tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Además, el retorno de los precios del petróleo a niveles previos al conflicto ayudó a aliviar las preocupaciones sobre una inflación impulsada por la energía, reforzando la idea de que la Fed podría mantener las tasas sin cambios hasta finales de año.
Al mismo tiempo, la incertidumbre en torno a las negociaciones para revisar el USMCA siguió pesando sobre las perspectivas económicas de México y redujo la probabilidad de futuros incrementos de tasas. Los datos internos también reforzaron la posición de los miembros moderados de Banxico. La inflación general anual de México cayó más de lo previsto a un mínimo de diez meses de 3.55% en la primera quincena de junio, mientras que la inflación subyacente también se moderó más de lo anticipado, fortaleciendo las expectativas de menores tasas de interés hacia adelante.