El PIB real de Rusia creció un 1% interanual en el cuarto trimestre de 2025, frente al 0,8% del trimestre anterior, que había registrado el ritmo de expansión más lento desde 2023. Los datos confirman que la economía rusa se ha quedado significativamente rezagada con respecto a otros mercados emergentes, ya que la prolongada invasión de Ucrania por parte del Kremlin ha desviado el gasto público hacia el ámbito militar en lugar de destinarlo a inversiones que impulsen el crecimiento. Otros factores adversos incluyeron los bajos precios del crudo, unas exportaciones de gas natural más débiles en medio de las sanciones europeas, un comercio moderado con China debido a su campaña contra la involución y un rublo fuerte respaldado por un fuerte aumento de las tasas de interés por parte del Bank of Russia.