Las acciones de Nueva Zelanda cayeron 76 puntos, o un 0,6%, hasta 12.914 en las operaciones del viernes por la mañana, poniendo fin a una racha alcista de dos sesiones tras un fuerte descenso en Wall Street durante la noche. El apetito por el riesgo se deterioró después de que el presidente de EE. UU., Trump, afirmara que Washington no estaba seguro de seguir adelante con un acuerdo de paz con Irán. Sumando inquietud, la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, señaló el jueves que la guerra en Irán ha inclinado el equilibrio del doble mandato del banco central hacia los riesgos inflacionarios.
En el frente interno, la confianza del consumidor cayó en marzo a su nivel más bajo en 17 meses, lastrada por la preocupación ante las tensiones en Oriente Medio. Los inversores también se mostraron más cautelosos a la espera de las cifras de beneficios industriales de China correspondientes al período enero–marzo, que se publicarán más tarde hoy, y de las importantes lecturas de los PMI previstas para la próxima semana.
La mayoría de los sectores retrocedieron, con los bienes de consumo duraderos, los bienes de consumo no duraderos, los minerales no energéticos y el sector financiero liderando las caídas. Fonterra Co‑operative Group perdió un 5,3%, mientras que Tourism Holdings cedió un 2,3%, Freightways retrocedió un 2,2% y Auckland International Airport cayó un 1,6%. En contraste, PGG Wrightson avanzó un 1,8%, Seeka Ltd. sumó un 1,4% y T&G Global subió un 1,2%.
En el cómputo semanal, el NZX 50 va camino de registrar su cuarta pérdida consecutiva, con un descenso acumulado de alrededor del 0,6% hasta el momento.