El Índice de Confianza del Consumidor ANZ-Roy Morgan cayó bruscamente a 91,3 en marzo de 2026, desde 100,1 en febrero, lo que marca una clara reversión en medio de una mayor incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio. La proporción de hogares que considera que es un buen momento para comprar un bien duradero —un indicador clave de la demanda minorista— descendió 10 puntos hasta -14, volviendo con firmeza a terreno negativo.
El índice de condiciones futuras disminuyó a 96,7, su nivel más bajo desde octubre (frente a 106,9), mientras que el índice de condiciones actuales se redujo a 83,1, por debajo de su lectura de diciembre de 90,0. También se debilitaron las percepciones sobre las finanzas personales actuales, con evaluaciones netas que se deterioraron al -20% desde el -16%, lo que sugiere que el último shock ya se está sintiendo en la experiencia económica del día a día.
Un 10% neto de los encuestados espera que su situación financiera mejore durante el próximo año. No obstante, las opiniones sobre la economía en su conjunto se han oscurecido: las expectativas sobre las condiciones económicas para los próximos 12 meses cayeron 17 puntos hasta el -25%, y las perspectivas a 5 años retrocedieron 3 puntos hasta el 5%.
En contraste, las expectativas de precios aumentaron. Las expectativas de inflación de los precios de la vivienda subieron ligeramente hasta el 3,8% desde el 3,6%, mientras que las expectativas de inflación a 2 años repuntaron con más fuerza, hasta el 5,7% desde el 4,7%.