Los futuros del arroz cedieron hasta alrededor de 11 dólares por quintal, un mínimo de dos semanas, siguiendo la debilidad generalizada en los mercados de granos. El sentimiento de riesgo global mejoró después de que el presidente Donald Trump afirmara que Estados Unidos había entablado conversaciones con Irán para una posible solución al conflicto y había retirado su anterior ultimátum de 48 horas, lo que contribuyó a estabilizar los mercados financieros y de materias primas.
La crisis en Oriente Medio ha incrementado de forma pronunciada los costos de seguros, fletes y combustible, y ha alterado rutas marítimas clave, asestando un golpe particular a los principales exportadores asiáticos, especialmente India. El comercio de arroz de India se ha visto fuertemente afectado, con exportadores que tienen dificultades para mover cargamentos, molinos en las principales regiones productoras atascados con inventarios crecientes y presiones financieras que se intensifican en toda la cadena de suministro.
Mientras tanto, la FAO, en su último Informe sobre la Oferta y la Demanda de Cereales, elevó su previsión de producción mundial de arroz para 2025/26 en 1,7 millones de toneladas, hasta 563,4 millones de toneladas (en equivalente elaborado). Esto supone un aumento interanual del 2,1% y un nuevo máximo histórico. Se espera que la mayor producción en Bangladesh, Brasil, China, India e Indonesia más que compense los descensos de producción en Madagascar, Pakistán, Tailandia y Estados Unidos.