El índice de referencia KOSPI se desplomó más de un 5% hasta alrededor de 5.480 puntos el lunes, reflejando una fuerte ola de ventas en la región a medida que se intensificaban las tensiones en Oriente Medio. Estados Unidos emitió un ultimátum de 48 horas, amenazando con atacar la infraestructura energética de Irán si el Estrecho de Ormuz no se reabre por completo. En respuesta, Irán advirtió que podría cerrar este crítico cuello de botella para el petróleo y atacar instalaciones regionales, lo que intensificó los temores a una importante interrupción del suministro y mantuvo elevados los precios del crudo.
Estos acontecimientos presionaron con fuerza a la renta variable coreana, dada la fuerte dependencia de Corea del Sur de las importaciones de energía. Se espera que unos precios del petróleo persistentemente más altos alimenten la inflación y reduzcan los márgenes de beneficio corporativos. El won coreano también se debilitó por encima de 1.500 por dólar, hasta su nivel más bajo en más de una década, lo que pone de relieve las sostenidas salidas de capital extranjero y unas condiciones financieras más restrictivas.
Las pérdidas fueron generalizadas entre los valores de gran capitalización, incluidas Samsung Electronics (-6,4%), SK hynix (-7,8%), Hyundai Motor (-5,4%), LG Energy Solution (-4,8%), SK Square (-11,4%) y HD Hyundai Heavy Industries (-7,3%).