El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años bajó hasta alrededor del 4,18% el miércoles, encadenando su tercera sesión consecutiva de caídas mientras los inversionistas esperaban la última decisión de política monetaria de la Reserva Federal. Se da por hecho de forma generalizada que el banco central mantendrá sin cambios las tasas de interés, y los operadores siguen de cerca las indicaciones del presidente Jerome Powell sobre cómo la reciente volatilidad en los mercados petroleros podría influir en la política futura. El aumento de los precios del petróleo ha intensificado las preocupaciones sobre la inflación, mientras que las señales mixtas del mercado laboral han aportado poca claridad sobre las perspectivas de las tasas de interés. Actualmente, los mercados no prevén ningún recorte de tasas por parte de la Fed al menos hasta septiembre u octubre, y solo descuentan un recorte de tipos para este año. Al mismo tiempo, Irán ha intensificado los ataques contra la infraestructura energética regional, mientras que los aliados de Estados Unidos han rechazado el llamado del presidente Donald Trump para ayudar a garantizar la seguridad de la navegación comercial a través del estrecho de Ormuz.