El oro cayó por debajo de los 5.050 dólares por onza el viernes, presionado por un dólar estadounidense más fuerte y por las expectativas decrecientes de recortes de tasas de interés, factores que en conjunto contrarrestaron el tradicional atractivo del metal como activo refugio. El dólar avanzó a medida que los inversionistas buscaron liquidez tras la mayor ronda de ataques hasta la fecha contra objetivos iraníes y el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz. Aunque el aumento del riesgo geopolítico suele respaldar al oro, la perspectiva de una inflación persistente impulsada por precios del crudo por encima de 100 dólares por barril ha inclinado la preferencia de los inversionistas hacia activos con rendimiento. Los participantes del mercado prácticamente han abandonado las esperanzas de recortes de tasas en 2026, ya que el encarecimiento de la energía complica el camino hacia la estabilidad de precios. El consiguiente repunte del dólar y de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos ha desencadenado liquidaciones forzadas, con inversionistas que venden oro para cubrir margin calls y obtener liquidez. A pesar del conflicto regional en curso, el metal se encamina ahora a su segunda caída semanal consecutiva.