El índice compuesto S&P/TSX cayó alrededor de un 0,3% el jueves, ubicándose por debajo del nivel de 33.050 puntos, ya que la intensificación del conflicto militar en Oriente Medio incrementó la preocupación por el suministro energético mundial. El consecuente repunte en los precios del petróleo crudo avivó aún más los temores sobre una inflación persistente. Mientras que las productoras de energía superaron el desempeño del mercado en general, el sector de tecnología de la información sufrió una fuerte presión vendedora, a medida que los inversionistas se alejaron de los activos de mayor riesgo.
Los datos internos subrayaron la fragilidad económica persistente, con el déficit de la balanza comercial de mercancías ampliándose a 3.600 millones de dólares en enero, tras una fuerte caída de las exportaciones. Las grandes mineras Agnico Eagle, Barrick Gold y Wheaton Precious Metals estuvieron entre las principales perdedoras, con descensos de entre el 1,2% y el 1,5%, ya que las ganancias del oro en lingotes se vieron cada vez más compensadas por la apreciación del dólar estadounidense y el aumento de los rendimientos del Tesoro. El sector financiero también se situó claramente en terreno negativo. Ahora, los participantes del mercado aguardan los datos de empleo de febrero en busca de pistas sobre las perspectivas de la política nacional de tasas de interés.