El peso mexicano pone a prueba mínimos anuales

El peso mexicano se debilitó hacia 17.83 por dólar estadounidense el jueves, ya que el aumento de los choques energéticos y la retórica desafiante de Teherán reavivaron la demanda de refugio seguro por el dólar. El movimiento siguió a una declaración de Mojtaba Khamenei de que el Estrecho de Ormuz seguiría cerrado, lo que llevó a los mercados a recalibrar los riesgos de inflación global.

En el ámbito interno, el Banco de México enfrenta una inflación anual que subió a 4.02% en febrero, superando el límite superior de 4% de su rango objetivo por primera vez en casi un año. La aceleración fue impulsada por fuertes incrementos en los precios de los alimentos procesados y un salto de 9.88% en los costos de frutas y verduras, mientras que la inflación subyacente se mantiene persistentemente alta en 4.5%.

Estos acontecimientos han reducido sustancialmente las probabilidades de un recorte de la tasa de interés en marzo y han reforzado las expectativas de que el ciclo de relajación se detendrá con un sesgo restrictivo. Aunque los precios más altos del petróleo respaldan la posición fiscal de México, el peso sigue expuesto a un sentimiento generalizado de aversión al riesgo a medida que se intensifican las tensiones geopolíticas y la perspectiva de aranceles globales a las importaciones del 10% pesa sobre las perspectivas de exportación del país.