El Ibovespa cayó un 0,9% y cerró en 177.653 puntos el viernes, poniendo fin a una semana turbulenta en la que el aumento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la fortaleza del dólar estadounidense opacaron los datos domésticos positivos del sector de servicios de enero. La sesión comenzó con un tono positivo, con el índice respaldado por una expansión del 0,3% en la actividad de servicios, superando las expectativas del mercado. Sin embargo, el sentimiento se revirtió rápidamente a medida que los precios del petróleo crudo volvieron a acercarse a los 100 dólares por barril, incrementando la aversión al riesgo a nivel global y provocando una migración hacia activos más seguros y líquidos. Aunque el Ministerio de Finanzas mantuvo sin cambios su proyección de crecimiento del PIB para 2026 en un 2,3%, el mercado en general sigue lastrado por los elevados costos del transporte marítimo de contenedores y las persistentes preocupaciones sobre una inflación impulsada por la energía. Como resultado, los inversionistas están revalorizando los activos con cautela mientras esperan las decisiones clave de política monetaria de la Federal Reserve y del banco central de Brasil (BCB) la próxima semana.