El rendimiento del bono gubernamental chino a 10 años se mantuvo en torno al 1,835%, operando en un rango estrecho mientras los inversores seguían de cerca la evolución de los riesgos geopolíticos y comerciales. Los precios del petróleo siguieron siendo volátiles después de que Irán intensificara los ataques contra la infraestructura energética en el Golfo Pérsico, aunque el optimismo en torno a una posible reapertura del estrecho de Ormuz ofreció cierto apoyo al sentimiento del mercado.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que Washington está permitiendo que Irán continúe enviando crudo a través del estrecho, mientras que Donald Trump busca un respaldo internacional más amplio para proteger el tráfico comercial. En el frente comercial, Trump pidió a Xi Jinping posponer su cumbre aproximadamente un mes para poder concentrarse en la crisis con Irán. Bessent añadió que cualquier retraso reflejaría problemas de agenda más que un intento de presionar a China en relación con este corredor marítimo crucial.
Mientras tanto, los datos de actividad de enero-febrero de China pusieron de relieve la resiliencia de su economía pese al recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, ya que la producción industrial, las ventas minoristas y la inversión en activos fijos registraron incrementos.