El oro recortó las pérdidas iniciales y volvió a cotizar por encima de los 4.480 dólares por onza el lunes, mientras los mercados globales se veían sacudidos por el inesperado anuncio de Donald Trump de una pausa de cinco días en los ataques previstos contra la infraestructura energética iraní. El metal había caído inicialmente a su nivel más bajo desde enero, en un contexto de fuerte alza de los precios del petróleo y señales cada vez más agresivas por parte de los bancos centrales, lo que desplazó la narrativa del mercado hacia la posibilidad de un shock estanflacionario.
Sin embargo, más tarde el oro repuntó y pasó a cotizar al alza, ya que la perspectiva de una desescalada alivió parte de la presión sobre los activos sin rendimiento derivada del fuerte aumento de los rendimientos del Treasury. Aunque Teherán negó que se estuvieran llevando a cabo negociaciones productivas, la pausa sugirió que la administración estadounidense busca contener el repunte de los precios de la energía que ha minado el apetito por el riesgo a escala global.
Como resultado, la prima de refugio del oro se mantuvo apuntalada por informes contradictorios sobre la situación en el Estrecho de Ormuz y la posibilidad de un control conjunto sobre esta vía marítima estratégica.