El PMI de Riyad Bank de Arabia Saudita cayó con fuerza hasta 48.8 en marzo de 2026 desde 56.1 en febrero, lo que indica la primera contracción del sector privado no petrolero en casi seis años y la recesión más pronunciada desde el mínimo histórico de marzo de 2020. El descenso se vio impulsado por las disrupciones vinculadas al conflicto en Oriente Medio, que tensionaron las cadenas de suministro y llevaron a los clientes a posponer sus gastos.
Los nuevos pedidos se estancaron, la demanda de exportaciones registró su mayor contracción en seis años y el crecimiento de la producción se moderó. La actividad de compras se desaceleró, pero los inventarios aumentaron, lo que sugiere una reducción limitada de las existencias existentes. El empleo siguió aumentando, aunque a un ritmo más débil, mientras que los plazos de entrega de los proveedores se alargaron al ritmo más rápido desde junio de 2020, en medio de retrasos en los envíos y mayores costos de combustible. Las restricciones de oferta impulsaron la acumulación de trabajos pendientes hasta su nivel más alto desde julio de 2018.
En el frente de la inflación, los costos totales de los insumos registraron su menor incremento en un año, reflejando unas presiones salariales más moderadas. Sin embargo, el aumento de los gastos de combustible y flete elevó tanto los precios de compra como los de venta. La confianza empresarial cayó a su punto más bajo desde junio de 2020, ya que las preocupaciones por el conflicto regional superaron el impacto positivo del gasto público en curso.