El rendimiento del bono gubernamental japonés a 10 años subió hasta alrededor del 2,44% el viernes, alcanzando su nivel más alto en más de una semana, ya que los nuevos datos de inflación apuntaron a una renovada presión sobre los precios impulsada por el aumento de los costos de la energía vinculados al conflicto con Irán. La inflación subyacente se aceleró por primera vez en cinco meses, repuntando al 1,8% en marzo desde el 1,6% en febrero, mientras que la inflación general avanzó ligeramente al 1,5% desde el 1,3%.
Aun así, ambas medidas se mantuvieron por debajo del objetivo del 2% del Bank of Japan, lo que ofrece a las autoridades monetarias pocos motivos para contemplar un cambio inminente en la política monetaria. Se da ampliamente por hecho que el BOJ mantendrá sin cambios las tasas de interés en su próxima reunión, mientras sopesa el aumento de los riesgos geopolíticos.
El estancamiento de los esfuerzos de paz entre Estados Unidos e Irán y las continuas interrupciones en el estrecho de Ormuz están intensificando las presiones inflacionarias y alimentando la preocupación por el crecimiento global. El consiguiente aumento de los precios de la energía también ha pesado sobre los activos japoneses, poniendo de relieve la fuerte dependencia de Japón del petróleo importado de Oriente Medio.