La rupia se debilitó hasta alrededor de 17.990 IDR por dólar el jueves, ampliando su caída por cuarta sesión consecutiva, ya que la fortaleza generalizada del dólar estadounidense presionó a las divisas de mercados emergentes antes de la publicación clave de las nóminas no agrícolas. El sentimiento interno también se deterioró después de que Fitch Ratings advirtiera que salidas de capital persistentes o una caída prolongada de las reservas de divisas podrían socavar el perfil crediticio de Indonesia, tras su decisión de marzo de revisar la perspectiva del país de estable a negativa.
Los datos económicos recientes añadieron presión: Indonesia registró en mayo su primer déficit comercial desde abril de 2020, ya que las exportaciones se contrajeron de forma inesperada mientras que las importaciones siguieron creciendo a un ritmo de dos dígitos, erosionando el apoyo procedente del balance externo. Aun así, la caída de la rupia se vio parcialmente contenida por la baja de los precios globales del petróleo, que ayudó a aliviar las presiones fiscales, y por la promesa reciente de Bank Indonesia de utilizar todas las herramientas de política disponibles para estabilizar la moneda. Mientras tanto, la inflación de junio se aceleró aún más, acercándose al límite superior del rango objetivo de inflación de Bank Indonesia, situado entre el 1,5 % y el 3,5 %.